Hashtags: manual de (buen) uso

Cómo usar bien los hashtags en TwitterSi las redes sociales y los móviles han provocado una revolución en nuestra forma de comunicarnos, los hashtags (etiquetas, en español) bien podrían autoproclamarse los cabecillas de la misma. En tan solo unos años, Twitter ha conseguido que hablemos en aforismo más o menos redondos y que le pongamos una almohadilla delante a las palabras clave de nuestras frases.

El énfasis ya no va de la mano de las exclamaciones, sino de un símbolo que allá por el año 2.000 solo habíamos visto en los teclados de nuestros teléfonos: #.

El hashtag es a la sintaxis digital lo que el punto a la analógica, un elemento imprescindible. Pero como todo sistema de puntuación, está regido por ciertas normas de uso. No seas de l@s que se las saltan a la torera y conviértete en un/-a “tuiter@” de libro. Pule tu estilo y demuestra que eres el/la Cervantes de la Red. O, si ves que la sombra de El Quijote es demasiado alargada, empieza por perfeccionar el modo en que escribes “tus tuits”.

Puede que no seas consciente de ello, pero estás cometiendo errores.

Sí, tus mensajes son relevantes.

Sí, tienes gracia y resultas ingenios@ e interesante.

No, con eso no es suficiente.

Déjame que te cuente por qué no. Empezaré por decirte que:

1.- Es mejor que limites el número de hashtags que usas en tus “tuits” a un máximo de 3 ó 4 (siendo ya generosos…). Las etiquetas de Twitter sirven para subrayar algún punto de tu conversación que está relacionado con un tema más amplio. Es decir, marcan la conexión entre lo que tú dices y lo que otr@s han dicho o están diciendo. De ahí que cuando cliques en el hashtag, aparezca un listado o flujo de mensajes que también lo contienen. Teniendo en cuenta esta función de conector, ¿realmente crees que es útil pretender que cada palabras que escribes es una etiqueta? Cíñete a las más importantes y estarás destacando lo fundamental de tu “tuit”. Si no, acabarás dispersando la atención de tus seguidores/-as.

2.- Opta por hashtags genéricos. Después de haber dejado clara la necesidad de encontrar un equilibrio entre etiquetas y no etiquetas, toca definir cómo elegirlas. En la medida de lo posible -y siempre y cando sea relevante para ti/ tu empresa-, usa algún tema que sea tendencia (trending topic) para asegurarle  a tu “tuit” su microsegundo de gloria. En todo caso, es recomendable ajustarse a algún hashtag existente. De esa forma, te estarás integrando en un debate más amplio y contribuirás a él con opiniones o información pertinente. Evita caer en la tentación de ser original a toda costa y acuñar tus propios hashtags, sobre todo si se refieren a temas más bien particulares como #OdioTíoPaco o #MiGatoMuerto. Te quedarás sol@ en la conversación y estarás cortando una vía de comunicación potencial.

3.- Sé muy selectiv@ con los trending topics que eliges. Todo el mundo quiere ser el centro de atención en las redes sociales, pero por los motivos correctos. Por favor, no te conviertas en un/-a kamikaze. Si usas hashtags que corresponden a temas que son tendencia actual o pasada, comprueba siempre de qué tratan o trataban. De nada sirve que la frase en cuestión te venga como anillo al dedo para rescatar un artículo antiguo de tu blog. Has de saber si tiene alguna connotación antes de hacerla tuya. Una vez la hayas “tuiteado”, no habrá vuelta atrás (por mucho que intentes borrar el “tuit”, tu masa de seguidores/-as estará ahí para recordártelo). Luego no te sorprendas de reacciones negativas como las que sufrió la marca de pizza DiGiorno con su piscinazo en la campaña #WhyIStayed contra la violencia de género. Sin comentarios.

4.- Recuerda que el hashtag es un complemento de tu mensaje, no su epicentro. Eres un ser humano intentado transmitir una idea, no un robot enlazando palabras clave hasta llegar al límite de 140 caracteres. Mejor eso déjalo para Instagram, donde las etiquetas se han convertido en el lenguaje habitual en los pies de foto. Cada red social tiene sus propias dinámicas, por lo que deberías procurar no contaminar Twitter con #CosasDeInstagramers #QuéPereza #BajónTotal.

5.- Ten presente que lo que ocurre en Twitter, se queda en Twitter (o al menos debería). Seguro que has notado que cada vez son más los artículo de blogs -y no blogs- que recurren a algún hashtag sin que haya para ello más razón que llamar la atención con una grafía exótica. Un 10 en originalidad, aunque desde el punto de vista gramatical no deje de ser un tanto absurdo. Una etiqueta fuera de una red social es un elemento vacío. Al clicar en ella, no se abrirá ninguna lista del tema en cuestión. Nadie va a usarla para opinar sobre nuestro artículo. Cosa muy distinta es que la uses al compartirlo en Twitter, por ejemplo. Así, sí. Mientras tanto, sigue cultivando la ortografía clásica. Que sea tu contenido el que llame la atención y no una floritura en forma de hashtag.

Hasta aquí la lista por hoy. En el tintero se quedan otras recomendaciones como: nunca crees un hashtag que pueda volverse en tu contra (véanse los variados fracasos de McDonald’s) o la importancia de tener una lista de hashtags básicos a los que recurrir para unificar conversaciones en torno a una marca.

Próximamente, más lecciones de etiqueta en redes sociales.

#FelizDía.

Foto: weheartit.com

 

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